Para ser mujer a menudo partimos de la base que en algún momento de nuestra vida tenemos pareja y familia. Pero todos hemos visto cómo en los últimos años han cambiado muchas cosas y ya son posibles muchas otras formas de vida, de ser mujer. Yo vivo una de esas vidas, sola desde hace algunos años, sin hijos.

Siempre he sido una persona muy independiente, viviendo en diferentes países, viajando sola. ¡Qué bien suena eso de ser mujer independiente! ¡Casi como una especie de superheroína! La gente te escucha y te mira con admiración cuando cuentas sobre ese mes que estuviste sola de viaje en la India. Y todos mis viajes son realmente fantásticos, pero voy a ser sincera a veces me siento como el bicho más raro del planeta, sobre todo en esos momentos que te toca irte a comer sola.

 

 

En este mundo a veces las cosas parecen estar hechas como mínimo para dos, y aunque adoro mis momentos en soledad, no siempre es fácil. Y si bien existen ya muchos ejemplos de mujeres independientes, aún me asaltan dudas acerca de ese estilo de vida, que en parte he elegido y en parte me ha tocado por diferentes circunstancias de la vida.

Voy poco a poco deconstruyendo las creencias aprendidas sobre mi valor como mujer, estableciendo mis propios estándares con los que sentirme más a gusto, más yo. Hay muchas, y a menudo no nos damos cuenta de lo arraigadas que están. Mi madre me intenta animar diciéndome que no necesito un hombre en mi vida… pero sé que en el fondo estaría más tranquila si estuviera en pareja y no fuera sola a explorar el mundo en bicicleta.

 

 

Opción para ir a trabajar, no necesariamente para explorar la India en bicicleta.