Con este post entramos ya en la última tanda de fotos que quiero compartir con vosotras y que corresponden a la segunda sesión de fotos que hicimos en el Hotel Montíboli. Mientras que en las anteriores intentaba mostrar escenas de la vida real para que quedara claro que nuestras prendas son para llevarlas diariamente y al mismo tiempo disfrutarlas, aquí me quedé sin escenarios e improvisamos.

Improvisamos ya con algunas horas de modelos a las espaldas y encontrándonos a gusto con nosotras mismas y la compañía, algo espero reflejen las fotos que os vais a ir encontrando en este y los siguientes posts.

 

 

 

Siguiendo con las recomendaciones de Ingrid Fetell Lee sobre donde encontrar alegría, hoy toca hablar de colores, de colores llamativos, de colores brillantes, y está claro que en ese sentido la que se lleva el primer premio en este grupito es Pepi, con ese vestido amarillo chillón.

 

 

De nuevo os invito primero a investigar con las fotos que tenéis aquí. ¿Ese color os sube el ánimo? Y Pepi, ¿parece tener más vida, más chispa, que las demás? Incluso la podéis comparar con otras fotos en las que llevaba otros vestidos para ver si cambia la cosa.

 

 

Y luego ya he de mandaros a la calle para que miréis no solo qué colores os llaman más la atención sino para que estéis también pendientes de vuestro estado emocional al ver ciertos colores. Ah, y si queréis ir probando con la ropa que tenéis en vuestro armario y hacer ese mismo ejercicio de comparación que acabamos de hacer, ¡adelante! Pero recordad en primer lugar miraros con buenos ojos y luego decidir acerca de la emoción que os transmite la prenda que lleváis.