No solo tenemos que mirar a nuestro alrededor para encontrar alegría, también la podemos crear nosotras mismas con nuestro propio cuerpo.

Sin duda, uno de los ejercicios más fascinantes es el de poner un lápiz entre los dientes y fingir una sonrisa. Se ha demostrado científicamente que sonreír, aunque nuestro estado emocional  no sea uno alegre, ayuda a cambiarlo. Un estudio concluyó que la pose facial determina la intensidad del estado afectivo. Es decir, aunque finjas una sonrisa, poniendo un lápiz entre tus dientes tu cerebro interpretará una expresión facial positiva y producirá las hormonas y neurotransmisores que correspondan con ese estado placentero.

 

 

La técnica del lápiz tiene una explicación sencilla: cuando se sujeta el lápiz con los dientes se favorece la activación de los dos músculos faciales llamados cigomáticos de la cara (que son los implicados en la sonrisa). En cambio, cuando se sujeta con los labios se impide su activación, y se activa un músculo contrario, el orbicular de la boca, las comisuras caen y favorecería la tristeza. Así que sonríe aunque no te apetezca para sentirte mejor. Aunque si puedes encontrar una razón, mucho mejor.

 

 

Y luego están las posturas de poder que explica Amy Cuddy en su charla Ted. Se pueden usar por ejemplo en una entrevista de trabajo para transmitir más seguridad. Podemos levantar los brazos, abrirlos y moverlos, caminar totalmente estiradas y erguidas. Otra idea excelente es ponernos nuestra canción favorita y bailar, o incluso saltar durante unos segundos. Y si, además de todo esto, practicamos ejercicio aeróbico conseguiremos liberar las ansiadas hormonas de la felicidad.

 

 

Así que toca investigar con nuestro cuerpo y practicar un lenguaje corporal positivo para incrementar nuestro bienestar interior. Aquí Diamantina os va demostrando como se hace, ya os dije que como coach tiene mucha experiencia con buenos hábitos.