Termina agosto, termina de alguna manera en nuestra agenda personal el verano y termino esta serie de posts donde quería mostrar los vestidos en personas reales y ocasiones de la vida diaria para inspiraros, uniéndolo además a ejercicios para vivir nuestra vida como modelos de verdad y con alegría.

La foto del salto que surgió espontáneamente representa para mí la actitud que considero tan importante para incorporar más momentos de alegría a nuestra vida. A este respecto tengo en mi cabeza la secuencia de la serie “Friends” cuando Rachel se lleva a Phoebe a correr por el parque y se queda horrorizada ante el estilo de Phoebe – no sé si os acordáis, Phoebe corría sin ton ni son, moviendo los brazos a lo loco y con zancadas irregulares – pero al final Rachel decidió probar también y creo que todos deberíamos probarlo.

 

 

O alguna otra manera de recuperar cierta alegría infantil, como saltar, tirarse de la forma más rara posible a la piscina, una guerra de almohadas. O subirse a una moto. Vamos, jugar sin pensar en nada más que disfrutar.

 

 

Mi hermana y yo nos llevamos solo dos años así que de pequeñas pasamos mucho tiempo jugando juntas. Sobre todo recuerdo cuando jugábamos con las Barbies y cuando nos disfrazábamos y hacíamos el payaso. Lo de las Barbies ya no, pero disfrazarnos y hacer el payaso lo hemos recuperado de alguna manera con estas sesiones de fotos y creo que buscaremos más ocasiones para practicarlo.

 

 

Relaciono la palabra disfrazarse conscientemente con estas sesiones de fotos y a veces en mi vida incluso hablo de disfrazarme ya que a veces nos toca vestirnos para ocasiones especiales y puede que el estilo que elijamos poco o nada tiene que ver con quién somos. Más que tomármelo como una obligación social aburrida cada vez más intento tomármelo como un juego, en el que represento un personaje y en el que poco a poco voy descubriendo quién soy e infundo dicho personaje con mi identidad.

 

 

¡¡A jugar!!