Pensándolo bien el Hotel Montíboli es el sitio perfecto para ir entrenándose en disfrutar y en incorporar alegría a la vida. Ya hablamos de los platos de su restaurante, del spa, de la entrada con esa cúpula de colores, pero además claro está, también tiene unas habitaciones espectaculares con vistas increíbles al mar, el Salón Azul para tomar un café es un lujo y nos falta una parte muy importante, la vegetación que está totalmente integrada al hotel.

 

 

Pasar tiempo rodeados de naturaleza es una de las mejores formas de cargar las pilas y por ende sentirnos mejor. Dicen que con simplemente mirar imágenes de la naturaleza se consigue ya ese efecto y si trabajamos con un ordenador, se recomienda parar de vez en cuando y mirar simplemente imágenes de la naturaleza.

 

 

Supongo que algo hace, pero sigo considerando que será mil veces mejor salir a la calle y empaparnos de naturaleza. Ya sé, está la cuestión del tiempo, pero va siendo hora de que nos cuidemos un poco. Y no, no sirve que ahora os empapéis de naturaleza y luego os encerréis en casa. Lo bueno es que incluso en las grandes ciudades se van encontrando ya muchos recovecos donde rodearse de naturaleza.

 

 

Hace unos meses muchos medios se hicieron eco de la práctica japonesa de los baños del bosque y los efectos de ese ejercicio no son nada desdeñables. Aquí unos pocos extraídos de la entrevista a Qing Li, científico e investigador en la materia:

Previene la enfermedad al disminuir notablemente la hormona del estrés que causa tantas enfermedades. Reduce la tensión arterial y el azúcar en sangre, mejora la salud cardiovascular y metabólica, la concentración, la memoria y el umbral del dolor. El resultado de sus investigaciones que le ha sorprendido más es que el Shinrin-Yoku potencia el sistema inmunitario al aumentar el número de las células NK (células asesinas) y la producción de proteínas anticancerígenas.