Después de probar una receta nueva, os invito a disfrutar de una comida especial, para seguir experimentando la alegría.

Siempre decimos que en compañía se disfruta mucho más cualquier comida y a menudo nos cuesta incluso irnos solas a un sitio para darnos un capricho. No solo eso, sino además nos sentimos raras porque como ya mencioné antes en este mundo parece que las cosas estén hechas mínimo para dos e ir a un restaurante o a un bar sola, nos hace sentir más incómodas que alegres.

 

 

Pues ha llegado el momento de darnos ese capricho, de buscar ese lugar al que llevamos tiempo deseando ir, pero no teníamos tiempo o compañía, e ir y disfrutar sola de una gran comida.

De hecho podemos convertir toda la experiencia en un ritual para mimarnos a nosotras mismas. Podríamos por ejemplo empezar con una sesión de spa, por cierto, en el Hotel Montíboli hay uno estupendo. Y ya que estamos en el hotel, también nos podemos plantear comer o cenar allí, incluso quedarnos una noche ya que las habitaciones, las vistas, el entorno, el personal, todo es una maravilla.

 

 

Cuidarnos debe ser un ritual todos los días. Ya he dicho que me parece muy importante que cuidemos nuestro cuerpo, nuestra salud, más que nuestra apariencia. No obstante, si conseguimos convertir en un ritual de bienestar emocional y alegría el hecho de elegir nuestra ropa todos los días, de arreglarnos y de mirarnos en el espejo.

 

 

Recordad que a la hora de miraros en el espejo es importante buscar un diálogo más amable con nosotras misma así como adjetivos positivos y que se alejen de nuestro físico para describirnos de una forma más completa.

Así que este mes que se supone que no vivimos tan pegadas al reloj, os invito a mimaros, a experimentar con el nuevo diálogo hacia vosotras mismas y a disfrutar de esa comida con la que lleváis tiempo soñando.